Gota a gota se deshace.
Estaba algodonada y rellena de vida.
Sus visceras liquidas y transparentes son las que al caer refrescann todo tronco y toda flor.
Es un líquido bendito, puro y cristalino que se combina con el dulce polén del corazón de un fruto, para aromatizar el ambiente con ese natural y calmado olor característico.
Gris está la tarde.
Gris llena de llanto oxigenado y de humedad en cada paso al andar.
Tan gris como el último recuerdo de mis días contigo, siempre se torna en esa escala de color cuando mi memoria se devuelve en el tiempo para verte. Idearte.
Las voces de los que no saben admirar una belleza natural turban la paz armoniosa que ofrece el clima cálido, enfriado por una brisa tropical. Ellas ignorantes de la sutileza del alboroto lluvioso sobre las ventanas, de ese revoloteo sobre el suelo al ritmo de charcos oscuros que producen espejismos.
Hay tormentas en el firmamento y la luz brillante y fugaz producida por una acción física, hace resonar tambores en el celestes. Las voces nuevamente se desesperan, por querer huir de una tormenta torrencial y juntandosen unas con otras de forma de manera acordonada y miedosa. Todas ellas temen y gritan tan alto, que parece qe un demonio en su interior tratase de ser purificado. Son temerosas. Pobres almas miserables. Jamás comprenderán el mensaje de cada milagro natural; por eso sufren de miedo y se anudan unas con otras para escapar.
El frío clima revivió a los anfibios, que brincan abajo de las praderas verdosas de los arbustos. Las mirlas también danzan alegres; hacen que me confunda sus coreografas volteretas en el aire.
Todos los que sobrevivimos con los detalles naturales y con sus deseos, jamás huirémos de ellos. Y el muro de humildad que se levanta contra la ideferencia y arrogancia jamás desaparecerá
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