miércoles, 8 de junio de 2011

Tecnicolor

Capa por capa descubres el vestido del lienzo.
La fortuna de un artista se obtiene con el oro ocre del oleo y el aroma aceitoso de su espesor.
Eres un condenado emulador de realidades, que pretende expresar las memorias de los acribillados por las guerras.
Tus pasteles forman contornos, resaltan relieves, y sacian el hambriento deseo de devorar a pinceladas las cotidianas situaciones de los mundanos.

¿Quien ha puesto sobre tus manos el don de imitar los paisajes?,
¿Algún dios te concedido la inmortalidad con tus obras?
Tú. el pintor que sombrea mil siluetas, invade las estrechas montañas de las caderas jóvenes y cúentale a tus críticos en tus obras de arte las caricias que les brindas a las musas de los burdeles con los espatulásos que acostumbras a dar.
Cuéntale a esas lenguas ardientes los motivos de tu profesión.
Las causas de tu inspiración. El amor que dejaste abandonado a media noche en el puente de Rialto por una rencorosa traición.

Pero no fingas estar a su altura social. pues un pintor es un vagabundo poeta de imágenes.
es un mendigo compositor de surrealismos, es el olvido de imaginacion de los bambinos.
Y si alguna vez encajas en la burgués sociedad, aquel estrato en el que los adinerados apuestan por tus cuadros, serás víctima del suicidio o de la ezquisofrenia y jamás conocerás la satisfacción que una sonrisa coqueta e inocente puede provocarte con un incoloro retrato de la maestra de tu vida.