jueves, 26 de mayo de 2011

Llave maestra

Casi dos días sin salir de casa.
Casa era mi prisión.
Prisión de rústicas paredes.
Paredes con escalones seductores.

Seductora la sombra.
Sombra que andaba merodeando en mi tejado.
Tejado con rampas y goteras.
Goteras de un llanto.

Llanto que invade la madrugada.
Madrugada de frías pesadillas.
Pesadillas que mortifican mi vida.
Vida que ha perdido el sentido del deseo.

Deseo se marchó junto con la llave.
Llave de dientes amarillos.
Amarillos como los últimos huevos.
Huevos revueltos.

Nata.

Gota a gota se deshace.
Estaba algodonada y rellena de vida.
Sus visceras liquidas y transparentes son las que al caer refrescann todo tronco y toda flor.
Es un líquido bendito, puro y cristalino que se combina con el dulce polén del corazón de un fruto, para aromatizar el ambiente con ese natural y calmado olor característico.

Gris está la tarde.
Gris llena de llanto oxigenado y de humedad en cada paso al andar.
Tan gris como el último recuerdo de mis días contigo, siempre se torna en esa escala de color cuando mi memoria se devuelve en el tiempo para verte. Idearte.

Las voces de los que no saben admirar una belleza natural turban la paz armoniosa que ofrece el clima cálido, enfriado por una brisa tropical. Ellas ignorantes de la sutileza del alboroto lluvioso sobre las ventanas, de ese revoloteo sobre el suelo al ritmo de charcos oscuros que producen espejismos.

Hay tormentas en el firmamento y la luz brillante y fugaz producida por una acción física, hace resonar tambores en el celestes. Las voces nuevamente se desesperan, por querer huir de una tormenta torrencial y juntandosen unas con otras de forma de manera acordonada y miedosa. Todas ellas temen y gritan tan alto, que parece qe un demonio en su interior tratase de ser purificado. Son temerosas. Pobres almas miserables. Jamás comprenderán el mensaje de cada milagro natural; por eso sufren de miedo y se anudan unas con otras para escapar.

El frío clima revivió a los anfibios, que brincan abajo de las praderas verdosas de los arbustos. Las mirlas también danzan alegres; hacen que me confunda sus coreografas volteretas en el aire.
Todos los que sobrevivimos con los detalles naturales y con sus deseos, jamás huirémos de ellos. Y el muro de humildad que se levanta contra la ideferencia y arrogancia jamás desaparecerá

viernes, 13 de mayo de 2011

Un amor sin titulo

Tu aroma en mi cuello.
Un barril sin fondo y compromiso en mi dedo.
La purpura esencia del amanecer y las suaves y rojizas caricias del anochecer.
Mi silueta carbonada. Imprenta de pared.
Las arrugas suaves del terciopelo.
Los suelos refrescantes de lujuria
Dulcería helada de leche crujiente.
Paredes auditivas con escalones.
Laminas nocturnas firmes de pasion.
Memorias gráficas de sonrisas
Cuadrúpedos Ojos Miel Complices...
Estás aqui, con migo. Estás aqui porque te invoco. Es tu presencia calmada la que empaca mis maletas y me invita a navegar hacia el oeste.. Es tu amor maravilloso el que le da rienda suelta a los movimientos de mis dedos, culpable aquel de las declaraciones de mi corazon contento. de mi alma extrañada.
Soy ciega a la indiferencia de los qe no comprenden, porqe los amores perfectos como este No pertenecieron alguna vez a este mundo.

Sueño de Vida.

Era ya de noche y sus ojos no expresaban mas placer del que podía sentir. Mirándose al espejo, Isis diosa de la fertilidad, dejaba gotear del filo que sostenía en su diestra, la sangre sucia de la bestia, era sangre que se derramaba para limpiar culpas y maldiciones que atormentaban su lecho.
Cogió lentamente su pañolón morado enredado en la cintura   para renovar el brillo del metal que se había perdido tras la batalla y escurrió esa sangre culpable en una copa cristalizada; de manera que fuese para ella  vino de coraje y renovación en su valiente hazaña. Lentamente ingiriéndolo el ardor de la victoria quemaba su garganta, pero insistente y ansiosa por terminar tragó de un sorbo. Estando dentro de su cuerpo el agua colorada, suspiró,  cerró sus demacrados ojos y entrando en un sueño profundo comenzó el largo viaje a través del Nilo celestial, atravesándolo de oeste a este, divagando en una balsa de madera, cruzando ese ideado mundo inferior, viéndose rodeada de accesos consecutivos de puertas, la cual una tras otra abierta siempre por un nombre secreto la conducía a ese anhelado paraíso de transformación que se cumpliría al amanecer. Fue entonces cuando volviendo en si provocó que su figura se paralizara de dolor y de forma estruendosa la copa cristalina se estrellara con el suelo al abrir de forma raquítica su mano. Su cuerpo sufría convulsiones, pero su corazón latía más lento tratando de comprender la tensión que tenuemente sufría. Sus pupilas anunciaban un gran agujero y los iris verdosos de su mirada  se hicieron delgados aros rayados.
Las velas ardientes de la habitación recordaban el ritual prometido que siglo tras siglo siempre fue aplazado, pero que esta vez no pasaría de esa noche la transformación de diosa vacía y ansiosa por una esencia bestial. Un sonido débil rompió la tensión de aquel cuarto dorado, su golpeada silueta tendida en el suelo describía la conversión de su espíritu y la evolución de su ente poderoso. Aquella miel de crótalo  que como diosa con apariencia humana ingirió, dio origen a una savia color carmesí que recorría sus vírgenes venas y la  transformó en la gracia aniquiladora, guardando dentro de sí la hibridez de sus ancestros omnipotentes y la ascendencia de esas nuevas entrañas, entrañas de aquellos monstruosos y despiadados seres.
Era un nuevo comienzo, la creación había iniciado y su padre la máxima potestad divina alumbraba ese nuevo día.  Se puso en pie y sin más apoyo que su espada, se inclinó en reverencia hacia el sol saliente y con aquella mandíbula de colmillos afilados sonrió; lo hizo para decir adiós a sus condenados recuerdos que la traición dejó marcados y para contemplar la maravilla en la que ella misma fue experimento y creación.